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Bien-Venida
Más de una vez pido prestadas ideas y en este caso es el poeta argentino Hugo Mujica quién en su poema llamado Odisea, nos invita a “abrir la mirada”. Extiendo este desafío a quien lea estas palabras y se anime a ver, es decir, a quien se de permiso para dar la
bien-venida sin pedir nada a cambio. (...)
A orillas de mí
Una vez escuché que había dos maneras de acercarse a la orilla. La más directa era caminar por la playa, tímidamente acercarse al agua, tocar las primeras rompientes, con el pie jugar como quien aún no está decidido a embarcarse en tamaña aventura, imaginar desde la orilla la profundidad del mar y casi con timidez e incertidumbre, animarse y sumergirse.

Disponibilidad
Se trata de conmover, de “moverse junto con”, es decir, de buscar el ritmo o los ritmos de un proceso que comienza con el asombro. No es un movimiento cualquiera, tampoco es preciso ni lineal.
Utcatha
En su obra, el filósofo argentino Günter Rodolfo Kusch pone en evidencia el espíritu ecológico de América que está arraigado al suelo, a la vida, no a una cultura universal, sino a un aquí y ahora que se manifiesta en las costumbres, es decir, en su irracionalidad. Hacemos cosas sin saber por qué y, al mismo tiempo, ese hábito constituye nuestra existencia.
Mañana
Para los griegos las cosas simplemente se muestran, salen del orden común y están ahí para ser aprehendidas por un sujeto. A este proceso de des-ocultamiento se lo conoce como aletheia, que significa “sin velos”. De ahí, que usemos palabras tales como: develar, revelar o descubrir cuando nos referimos a la verdad. Se trata de correr la cortina de las apariencias para acceder a una visión total y descifrar lo encubierto. Supone decir de lo que es, qué es; y de lo que no es, qué no es.
El jardín de la filosofía
La floración representa un proceso de crecimiento, un tiempo en el que las flores se abren y sorprenden con brotes repentinos. En este sentido la filosofía imita a la naturaleza y, quién trabaja en el jardín, sabrá que cada flor tiene su propio tiempo. Algunas crecen lentamente en la incertidumbre, y otras con menor exigencia, despliegan su belleza deprisa o con cierta impaciencia.














