Bien-Venida

Daniel H. Corbella
Bien-venida
Catamarca 2013
Más de una vez pido prestadas ideas y en este caso es el poeta argentino Hugo Mujica quién en su poema llamado Odisea, nos invita a “abrir la mirada”. Extiendo este desafío a quien lea estas palabras y se anime a ver, es decir, a quien se de permiso para dar la bien-venida sin pedir nada a cambio.
Quien abre las puertas se anima a derribar los límites simbólicos que hacen de ese otro un enemigo. Si no hay puertas, si no hay condiciones, entonces se habilitan las posibilidades de ser.
Quien abre las puertas está disponible, aún sabiendo que puede ser lastimado.
¡Qué misterio es la mirada de ese otro! Es encuentro y desencuentro, es lo visible y lo invisible.
La mirada va más allá de la visión. Para Merleau Ponty lo visible es siempre superficie de algo más profundo e inagotable. Eso invisible rompe con los límites del solipsismo, puesto que, hay en el ver algo que excede la vista.
Lo visible y lo invisible no son contrarios, sino que siempre hay en la percepción algo más. Es una apertura a la cosa misma. Algo permanece oculto pero no por ello deja de formar parte de él. Es más, podría decirse que lo invisible permite que se asome lo visible.
Mientras vemos, la mirada se pierde. En la mirada hay un llamado a que el otro se abra en su deseo, a que en el otro haya hendidura, a que haya en él un lugar. Ese otro que me mira, agita mi interior.
¿Y si no abro la puerta?, ¿y si no me abro a las posibilidades?, ¿y si me niego a recibir a ese otro?, ¿y si sólo lo miro por el ojo de la cerradura esperando que se vaya? Entonces, no habrá nadie que me nombre, nadie que me ame, nadie con quien pueda ser.
Hannah Arendt, decía que alguien está incluido cuando es bien- venido, cuando ha sido “bien recibido”.
¿Y si nadie está ahí para recibirnos?, ¿y si al abandono de un irresponsable le sumamos la estupidez humana que contribuyen a ese abandono dando la espalda a ese ser que busca “la palabra”, que busca el abrigo, el lugar (morada del ser)?.
Si no aparece alguien que nos transmita palabras con las que poder decir el mundo, nos caeríamos de él. Hay que abrirse a la mirada, que implica ver más allá de los contornos, de lo que está más acá, es atravesar, desarmar, rajar, disolver. Es siempre posibilidad de ser.
